¿Qué es el sonido?
Da una palmada. Golpea un tambor. ¡Grita tu propio nombre! ¿De dónde vienen todos estos sonidos y cómo llegan a tus oídos? La respuesta es un diminuto y ajetreado temblor.
El sonido empieza con un temblor
Cuando algo hace un sonido, en realidad está temblando muy deprisa. A ese temblor lo llamamos vibración. Pulsa la cuerda de una guitarra y mira cómo se vuelve borrosa: ¡está vibrando! Tócate la garganta mientras tarareas y notarás que también vibra.
Un temblor en el aire
La cosa que tiembla empuja el aire que tiene justo al lado. Ese aire empuja al aire un poco más allá, que empuja al siguiente trocito de aire, y así una y otra vez. Este empujón que viaja es una onda sonora, como las ondas que se extienden por un estanque.
La onda corre por el aire hasta que llega a tus oídos. Tus oídos notan el temblor, y tu cerebro lo convierte en el sonido que conoces: una palmada, un tambor, una risita.
Sin aire, no hay sonido
Aquí viene lo ingenioso: el sonido necesita algo por lo que temblar. En el espacio exterior no hay aire en absoluto, así que no hay nada que transporte la onda. ¡Incluso una explosión gigante sería completamente silenciosa allí arriba!
Dato curioso: El sonido viaja mucho más rápido por el agua que por el aire. Las ballenas pueden “hablar” entre sí a lo largo de muchos kilómetros de océano usando sus cantos retumbantes.