¿Por qué oímos eco?
Ponte en una sala grande y vacía o en un valle rocoso y grita “¡Hola!”. Un momento después, el valle grita “¡Hola!” de vuelta. Esa voz que regresa se llama eco. ¿De dónde viene?
El sonido puede rebotar
Cuando gritas, tu voz sale viajando como una onda de sonido. Si esa onda choca contra una superficie dura y plana, como un muro de piedra o un acantilado, no puede atravesarla. En vez de eso, rebota y sale volando de vuelta, igual que una pelota lanzada contra una pared.
La espera es el secreto
No oyes el eco de una pared que está cerca de ti. ¿Por qué no? El sonido que rebota vuelve tan rápido que se mezcla con tu voz. Pero si la pared está lejos, la onda necesita tiempo para llegar hasta allí y volver.
Para cuando regresa, tú ya has dejado de gritar. Así que oyes tu “¡Hola!” otra vez un momento después: ¡un eco clarito!
Ecos que ayudan
Algunos animales usan el eco a propósito. Un murciélago chilla en la oscuridad y luego escucha los ecos que rebotan en los insectos y las paredes. Con esos ecos construye una imagen sonora del mundo y nunca choca con nada.
Dato curioso: Este truco se llama ecolocalización. Los delfines también lo usan: lanzan chasquidos y escuchan los ecos para encontrar peces en el agua oscura y profunda.