¿Por qué nos entra hambre?
Estás jugando tan contento y entonces, grrr, tu tripa hace un ruido gracioso y empiezas a pensar en comida. ¿Por qué el hambre te sorprende así?
Tu cuerpo funciona con combustible
Todo lo que haces gasta energía. Correr, pensar, incluso dormir necesita energía, igual que un coche de juguete necesita una pila. Esa energía la sacas de la comida.
A medida que pasan las horas, tu cuerpo va gastando el combustible de tu última comida. Cuando el combustible se queda bajo, tu cuerpo necesita un repostaje, igual que un coche necesita más gasolina para seguir andando.
La señal de “hora de comer”
Cuando el combustible se queda bajo, tu cerebro trabajador se da cuenta. Y manda un mensaje muy claro: ¡hora de comer!
Tu tripa también se une. Un estómago vacío se aprieta y hace ruiditos, y ese es el rugido que oyes. Juntos, el rugido y la sensación de hambre son el simpático despertador de tu cuerpo para la comida.
La comida te vuelve a llenar
Cuando comes, la comida se deshace dentro de ti y se convierte de nuevo en energía. Poco a poco la sensación de hambre se va apagando y vuelves a sentirte lleno y contento.
Por eso comemos varias veces al día: vamos repostando para tener siempre energía de sobra para jugar.
Dato curioso: ¡Tu tripa puede rugir incluso cuando está vacía y no tienes hambre! El ruidito es solo el aire y los jugos moviéndose por dentro.