¿Por qué las manzanas se ponen marrones?
Cortas una manzana jugosa, le das unos cuantos bocados y te vas corriendo a jugar. Cuando vuelves, ¡la parte blanca se ha puesto de un marrón feo! La manzana no está sucia ni en mal estado. Algo invisible ha estado trabajando.
El interior se encuentra con el aire
Cuando una manzana está entera, su piel mantiene a salvo el blando interior. Pero en cuanto la cortas, el interior blanco queda de repente al descubierto. Ahora toca el aire que nos rodea.
El aire tiene dentro un gas llamado oxígeno. El oxígeno es estupendo para respirar, pero le hace algo curioso a una manzana cortada.
Una reacción que cambia el color
Dentro de la manzana hay unos diminutos ayudantes especiales. Cuando se encuentran con el oxígeno, empiezan una reacción, una especie de mezcla que crea un nuevo color marrón. Esto se llama pardeamiento.
Es un poco como cuando una bici que se queda bajo la lluvia se puede oxidar. La manzana no está rota; solo ha cambiado de color por culpa del oxígeno. Sigue siendo segura para comer.
Un chorrito para frenarlo
¿Quieres mantener tu manzana blanca durante más tiempo? Échale un poco de zumo de limón en la parte cortada. El zumo de limón se interpone en el camino del oxígeno, así que el pardeamiento ocurre mucho más despacio. ¡Qué truco tan listo!
Dato curioso: Los plátanos, las peras y las patatas se ponen marrones por la misma razón: todos reaccionan con el oxígeno del aire.