¿Cómo digerimos la comida?
Le das un buen mordisco a una manzana. ¡Crac! ¿Adónde va después? Empieza un largo viaje lleno de curvas por tu cuerpo que se llama digestión.
Masca, masca, masca
Primero se ponen a trabajar tus dientes. Muerden, trituran y machacan la manzana hasta hacerla trocitos blandos y pequeños. La saliva (esa baba que tienes en la boca) se mezcla para hacerla resbaladiza y fácil de tragar. Y la comida se desliza hacia tu barriga.
Una barriga que da vueltas
Tu estómago es como una bolsa elástica. Aprieta y estruja la comida y le añade jugos especiales que la convierten en un puré caliente y blandito. Da vueltas y más vueltas, rompiendo la comida en trozos todavía más pequeños.
Los tubos largos y enroscados
Después el puré pasa a tus intestinos: tubos largos y flexibles enrollados dentro de tu tripa. ¡Si los estiraras, serían más largos que un autobús!
A medida que el puré avanza, los intestinos absorben todo lo bueno: la energía para correr y jugar y los pequeños ladrillos para crecer. Esas cosas buenas pasan a tu sangre, que las lleva por todo tu cuerpo.
Los restos que tu cuerpo no puede aprovechar viajan hasta el final del todo y salen en forma de caca cuando vas al baño.
Dato curioso: Todo ese masticar, dar vueltas y absorber lleva mucho tiempo: ¡tu cena puede pasar un día entero o más viajando por tu interior!