¿Qué causa los terremotos?
El suelo bajo tus pies parece sólido y quieto. ¡Pero a veces tiembla y retumba él solito! Esto se llama terremoto. ¿Qué podría hacer que toda la Tierra se mueva?
La Tierra es como un huevo agrietado
La dura superficie exterior de nuestro planeta no es una sola cáscara lisa. Está rota en trozos gigantes llamados placas. Imagínate una cáscara de huevo agrietada, con los trozos encajando unos con otros.
Estas placas son enormes: países enteros se asientan encima de ellas. Y aquí va la sorpresa: las placas se mueven despacio todo el tiempo, deslizándose muy, muy lentamente.
Cuando las placas resbalan
Las placas se empujan y se rozan unas contra otras por sus bordes. La mayor parte del tiempo están bien atascadas, como dos cajas pesadas apretadas la una contra la otra.
La presión va aumentando y aumentando. Entonces, de repente, las placas resbalan una junto a la otra con una sacudida gigante. Ese movimiento repentino envía ondas que sacuden el suelo… ¡y eso es un terremoto!
Sentir la sacudida
La sacudida puede ser diminuta, tan pequeña que solo la notan unas máquinas especiales. O puede ser lo bastante grande como para hacer vibrar las ventanas. La mayoría de los terremotos son muy suaves y terminan rápido.
Dato curioso: Las placas de la Tierra se mueven más o menos a la velocidad a la que crecen tus uñas: tan despacio que nunca lo verías, ¡pero suficiente para formar montañas y océanos a lo largo de millones de años!