¿Por qué se nos caen los dientes?
Un día le das un mordisco a una manzana y… ¡se mueve! Uno de tus dientes está flojo. Es una sensación rara, pero no te preocupes. Perder un diente es una señal feliz de que te estás haciendo mayor.
Tus primeros dientecitos
Cuando eras un bebé, unos dientes pequeños asomaron a través de tus encías. Se llaman dientes de leche. Tienen justo el tamaño adecuado para una boca pequeña, y te ayudan a masticar y a sonreír.
Pero a medida que creces, tu boca crece también. Pronto esos dientecitos se quedan demasiado pequeños para tu mandíbula más grande.
Los dientes nuevos se abren paso
Escondido debajo de cada diente de leche, un diente de mayor más grande ha estado creciendo en silencio. Cuando está listo, empuja despacio hacia arriba.
A medida que el diente nuevo empuja, afloja la raíz del diente de leche que tiene encima. ¡Por eso tu diente empieza a moverse! Al final el dientecito se cae, y el diente nuevo, más fuerte, ocupa su lugar.
Cuidar tus dientes
Tus dientes de mayor tienen que durarte toda la vida, así que cuídalos. Cepíllatelos dos veces al día e intenta no comer demasiados alimentos con azúcar. Unos dientes sanos te ayudan a masticar, a hablar y a sonreír.
Dato curioso: Perderás unos 20 dientes de leche y te crecerán hasta 32 dientes de mayor: ¡los últimos puede que no aparezcan hasta que seas adulto!