¿Por qué hay montañas?
Las montañas asoman hacia el cielo, más altas que el edificio más alto y a veces más altas que las nubes. Parece que siempre han estado ahí. Pero las montañas se forman a lo largo de muchísimo tiempo. ¿Cómo?
Las placas de la Tierra se empujan
La superficie dura de nuestro planeta está agrietada en pedazos gigantes llamados placas. Estas placas se mueven increíblemente despacio, deslizándose por aquí y por allá durante millones de años.
A veces dos placas se empujan, aplastando la tierra que queda entre ellas. Aprietan y aprietan, cada vez más fuerte, durante muchísimo, muchísimo tiempo.
La tierra se pliega
Cuando la tierra es aplastada por los dos lados, no le queda otro sitio adonde ir más que hacia arriba. Así que se arruga y se pliega, empujando hacia el cielo.
Piensa en una alfombra sobre un suelo liso. Si empujas los dos extremos de la alfombra uno hacia el otro, el centro se amontona formando crestas y bultos. Las montañas se forman más o menos igual: el suelo se pliega en picos y valles.
Despacio y sin parar
Todo esto pasa demasiado despacio para verlo. Una montaña puede crecer solo un poquito cada año, pero a lo largo de millones de años se vuelve enorme y altísima.
Dato curioso: ¡Las montañas más altas siguen creciendo hoy en día! El monte Everest se eleva un poquito más cada año a medida que las placas siguen empujando.