¿Por qué dormimos?
Cuando se hace tarde, los ojos te pesan y te acurrucas en la cama. Dormir puede parecer que es no hacer nada. ¡Pero dentro de ti se está haciendo un montón de trabajo atareado y útil!
Tu cuerpo se arregla a sí mismo
Mientras duermes, tu cuerpo tiene tiempo de descansar y repararse. Los pequeños rasguños empiezan a curarse, los músculos cansados se hacen más fuertes y tu cuerpo incluso crece: en parte por eso los niños necesitan dormir más que los mayores.
Tu corazón va más despacio, tu respiración se calma y guardas energía fresca para correr y jugar mañana.
Tu cerebro lo ordena todo
La parte más atareada quizá sea tu cerebro. Durante todo el día ves, oyes y aprendes muchísimas cosas. Por la noche, tu cerebro las ordena, como cuando recoges una habitación desordenada.
Se queda con las partes importantes y las guarda como recuerdos. Por eso dormir bien te ayuda a recordar lo que aprendiste y a pensar con más claridad al día siguiente.
Despertarse renovado
Después de dormir lo suficiente, te despiertas sintiéndote renovado. Tu cerebro está despierto, tu cuerpo está listo y puedes aprender cosas nuevas otra vez.
Si te saltas el sueño, te sientes gruñón y espeso: es la manera que tiene tu cuerpo de decir “¡Por favor, déjame terminar mi trabajo esta noche!”.
Dato curioso: La mayoría de los niños necesitan unas 10 u 11 horas de sueño cada noche: ¡eso es casi medio día recargándose como una pila amigable!