¿Cómo se convierten las orugas en mariposas?
Una oruga no tiene alas y no puede volar. Sin embargo, un día se convierte en una preciosa mariposa que flota por el aire. ¿Cómo ocurre un cambio tan grande? Es uno de los mejores trucos de magia de la naturaleza, y se llama metamorfosis.
Paso uno: comer y crecer
El trabajo principal de una oruga es comer. Mastica hojas todo el día y se hace cada vez más grande, hasta que su piel le queda demasiado apretada. Entonces se sale de su piel vieja retorciéndose y sigue comiendo.
Cuando ha crecido lo suficiente, la oruga está lista para el siguiente paso asombroso.
Paso dos: la cápsula secreta
La oruga busca un lugar seguro y se envuelve en una pequeña cápsula llamada crisálida. Por fuera parece quieta y silenciosa, como si estuviera durmiendo.
Pero por dentro está pasando algo increíble. El cuerpo de la oruga se deshace en una especie de sopa y luego se reconstruye por completo con una forma totalmente nueva.
Paso tres: sale una mariposa
Después de una semana o dos, la cápsula se abre y de ella sale trepando una mariposa, con las alas blandas y arrugadas. Bombea sangre a sus alas hasta que se extienden bien anchas y se secan, ¡y entonces sale volando a buscar flores!
Dato curioso: ¡Una mariposa saborea con los pies! Cuando se posa en una flor, ya puede saber si la comida es buena para sus bebés.